INOCENCIA (MICRORRELATO)

Estaba ahí cuando mi niña perdió la inocencia. Sin consentimiento ni consulta, a traición. La viva luz de su mirada quedó velada y sus manos apenas volverían a abrirse. Cambió su sueño de estrellas por vagar doblegada con la cabeza gacha, sin rumbo. Dejó de vestirse de hada para vestirse con apenas nada. Se encerró en sí misma para hablar con nadie y nadie le contestaba sin cesar. La algarabía del parque se ahogó enclaustrada en su cuarto y no por la lectura, que tanto le hizo disfrutar de pequeña.

De hija a extraña, rota; y todo por regalarle un móvil.


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Por Carlos A. Bustos

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EN SUS ZAPATOS